Majestuoso, prístino, misterioso, salvaje... el Gran Continente Blanco.
Tierra de imponentes glaciares que se vuelcan al mar, abandonando en él los gigantescos icebergs que emprenden un viaje sin rumbo, coronando paisajes de inigualable belleza.
Pasión de exploradores que asumieron el desafío de navegar estos mares australes, enfrentándose a la fuerza extrema de esta tierra pura y enigmática.
Refugio de mamíferos y aves que con sus sonidos y comportamiento, invitan a ser parte de un escenario único. 

«Contemplábamos con sentimiento de indescriptible placer una escena de grandiosidad y magnificencia que iba más allá de lo que alguna vez hubiéramos visto o concebido. »

Jean-Baptiste Charcot .